En estas jornadas previas a la celebración del Día del Niño que se desarrollará este domingo, sin perjuicio de las colectas de juguetes que están siendo impulsadas por numerosas instituciones de nuestra región –entre ellas los comedores y merenderos escolares, clubes de barrio, asociaciones civiles y otros tipos de entidades-, merece una especial mención la recolección de sangre que se hace en las plazas para ayudar al Hospital de Niños de La Plata.
Tal como se informó en este diario, el miércoles pasado se concretó la primera jornada de la “Colecta de sangre por los niños” que organiza el Instituto de Hemoterapia junto a la Fundación del Hospital de Niños y el Concejo Deliberante local, con el objetivo de reforzar el banco de sangre para los chicos que se encuentran internados en el Hospital Sor María Ludovica.
La jornada, organizada bajo el lema “Por los niños”, que apunta a generar conciencia sobre la importancia de la donación de sangre, continuó al día siguiente en plazas como la Moreno, ubicadas en el centro de la Ciudad. Tal como dijeron los organizadores de la colecta,”son diez minutos, poner un brazo solidario y saber que esa transfusión puede salvar la vida de alguno de los chicos que están en este momento en el Hospital de Niños” .
La campaña contó con la colaboración de la Cruz Roja, con la de jóvenes voluntarios y con organismos afines como Incucai y Cucaiba, además de Ioma y la Fundación del Niño que fue la que articuló la colecta. En consonancia con la campaña, la fachada del Palacio Municipal permaneció iluminada de color rojo para patentizar la adhesión de la comuna a la iniciativa.
Según pusieron de relieve fuentes médicas de la Comuna, la sangre es insustituible para el tratamiento de muchas enfermedades y, como no se puede fabricar, debe provenir de la donación voluntaria.
Por cierto que resulta extremadamente valiosa toda campaña tendiente a garantizar un permanente aporte de dadores de sangre –esto es, mantener estables a lo largo de todo el año las reservas en los bancos de sangre- y muy especialmente lo ha sido ésta, destinada a garantizar la viabilidad de las operaciones en el Hospital de Niños.
Si bien el aporte solidario de nuestra población queda fuera de toda duda, pues siempre responde a las demandas de ayuda que se le formulan, es verdad también que en nuestra ciudad se suelen registrar fuertes mermas en la cantidad de donantes, causadas generalmente por los períodos de vacaciones, aun cuando las necesidades siguen siendo las mismas a lo largo de todo el año.
Está claro que el único camino posible para corregir la situación es la realización de campañas permanentes e intensivas de concientización que, en primer lugar, notifiquen a la sociedad de esta problemática que, como se dijo, resulta en general desconocida. Y en segundo término, instalen con claridad y profundidad la importancia de contar con la sangre necesaria para atender a un herido o un enfermo que la requiera; una importancia que pasa por la vida y la muerte.
Esta ayuda estable y permanente no impide que, en ocasiones -como ocurrió ahora- la ayuda rápida de los voluntarios permita aportarle a los niños, junto a los juguetes que los hacen sonreír, un gesto que vale tanto como la vida.
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